Por Matías A. Villarreal
Comienza una nueva temporada y se renuevan las expectativas. No solo por lo futbolístico sino también por lo institucional. Y en ese sentido ambos ítems van de la mano porque la Comisión Directiva encabezada por Carlos Anacleto pareciera haber comenzado con una planificación clara. El primer paso fue la ratificación de Fernando “Lucho” Zaniratto como entrenador del equipo. Cumplido ese objetivo fue por el paso siguiente: le renovó a piezas clave del último torneo como lo fueron Enzo Martinez y Renzo Giampaoli. Luego se reforzó como reclamaba Griguol: “poco pero bueno”: Nacho Fernández, Nacho Miramón, Agustín Auzmendi y Gonzalo Errecalde. Se deshizo de contratos altos, entre ellos la rescisión de Gastón Suso y la libertad de acción para Jan Hurtado y Norberto Briasco. Juan de Dios Pintado salió a préstamo a Nacional de Uruguay. Y decidió no renovarle a Bautista Merlini, lo que podría ser un error ya que el volante había sido un jugador fundamental en la parte final del torneo, haciéndose cargo de la pelota y aportando movilidad importante para el equipo. De mínima podía ser un buen recambio para Nacho Fernández (que acaba de cumplir 36 años), entendiendo además que el recambio representa un factor muchas veces clave para las aspiraciones de un plantel.
No obstante se dejó en claro que hay una voluntad institucional de darle lugar a los juveniles y esta decisión, al parecer, va por ese lado. De hecho, son muchos los juveniles que hicieron la pretemporada con el primer equipo, entre ellos: Jorge De Asis, Cayetano Bolzán, Santiago Villarreal, Alejo Gelsomino, Pablo Aguiar y Juan Cruz Cortazzo, por ejemplo. En algunos casos se firmó primer contrato y en otros ya venían entrenando con el plantel principal. Por otro lado, muchos jugadores volvieron de sus préstamos, entre ellos Alexis Steimbach quien viene de una gran temporada con Tristán Suárez y tendrá la chance de comenzar como titular en el lateral derecho.
En definitiva, para algunos este mercado de pases será bueno, para otros no tanto. En las redes sociales se pidió mucho la posibilidad de incorporar un extremo que, por lo visto, no llegará. Lo cierto es que nadie puede negar la calidad de nombres como los de Nacho Fernández y Nacho Miramón, que desde ya generan mucha esperanza. Se sabe lo que pueden aportar uno y otro. La experiencia, sabiduría y capacidad para darle juego al equipo del oriundo de Dudignac y el despliegue, el panorama y la calidad del hombre de Bolivar. Asimismo, tanto Auzmendi (en un contexto desfavorable de Godoy Cruz, su rendimiento fue bueno) como Errecalde (de buen paso por Chacarita, donde quedó libre) representan buenas variantes y mejoran lo que tenía Gimnasia en el 2025.
Pero aquí debemos aplicar un asterisco: porque en nombres no se discuten y a priori son, ambos Nachos, refuerzos de jerarquía. Sin embargo, solo podemos hablar en términos de análisis previo, ya que ningún nombre garantiza rendimiento. Lo tendrán que demostrar dentro de la cancha y ese será el deseo del pueblo tripero: verlos brillar como sabemos que pueden hacerlo. Eso sí, los hinchas tendrán que tener paciencia sabiendo que ambos traen poca continuidad, en especial el volante central que viene de un paso en falso por Boca Juniors y que, de hecho, estará afuera los primeros partidos por una molestia.
Con este panorama Gimnasia se lanza a la aventura de tener un buen primer semestre en 2026. Podremos evaluar a mitad de año si el primer libro de pases de Germán Brunati, flamante director deportivo, y el propio Carlos Anacleto se llevan un aprobado. Por lo pronto, es para celebrar la política institucional del “poco pero bueno” y no traer 10 “pirinchos” que tapen a los propios. Pero también habrá que entender los procesos tanto individuales como colectivos: los buenos equipos no se arman de un día para el otro y en ese sentido puede ser este el primer paso.

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